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lunes, 18 de julio de 2016

Medio siglo presidiendo la playa

VCB - Salinas 

Publicado en Revista El Bollo, 2016

Imagen oficial de la inauguración del Club Náutico, 16 de julio de 1916 (Foto Alonso)

El 16 de julio de 1916 se inauguraba el primer edificio social del Club Náutico de Salinas, un majestuoso y emblemático pabellón de madera al estilo de los decimonónicos clubes sociales ingleses, diseñado por el arquitecto avilesino Julio Galán Carbajal, que presidirá la playa y se convertirá durante décadas en un auténtico icono de la localidad.

En agosto de 1915 y a consecuencia del descontento generalizado de la colonia de propietarios con el concesionario del balneario, que tras el incendio en 1912 no acababa de construir un nuevo edificio, se constituía entre los veraneantes una Junta gestora encargada de poner en funcionamiento una sociedad por participaciones denominada Club Náutico de Salinas. Días más tarde, el 5 de septiembre, tenía lugar en el Ideal la primera Junta general ordinaria, en la que se aprobarán sus Estatutos y se elegirá una Junta directiva encabezada por Manuel Álvarez Buylla, presidente que permanecerá al frente de la institución hasta su fallecimiento en 1935.

Manuel Álvarez Buylla, primer presidente del Club Náutico

Entre otras muchas iniciativas y proyectos de futuro para la sociedad, la nueva directiva propondrá a sus socios la construcción de un pabellón-casino y una estación de salvamento de náufragos, iniciando las gestiones necesarias a los pocos días de su aprobación. Los primeros contactos se llevarán a cabo con la Real Compañía Asturiana de Minas, a la que se le solicitará la cesión de una parcela de su propiedad, y con el Ayuntamiento de Castrillón, para solicitar los permisos oportunos y una subvención para su construcción. Juan Sitges, director de la Real Compañía, tras un intercambio de misivas y entrevistas con el presidente del Club, cederá a la nueva Sociedad un solar de 2.000 m2, próximo al único acceso a la playa existente en ese momento, por la simbólica cantidad de 60 Ptas. anuales. El Ayuntamiento, por su parte, tampoco pondrá obstáculos para la realización de la obra, llegando incluso a priorizar su construcción frente a otras opciones de ámbito privado como la del ovetense Joaquín Montoto Berros, que pretendía construir un balneario en el mismo lugar donde se emplazaría la sede social del Club. En octubre se solicitaba la pertinente autorización para ejecutar la obra al Ministerio de Fomento y a finales de noviembre, a través del Gobernador Civil, llegará la confirmación oficial autorizando el inicio de las obras y la concesión de un segmento de 100 metros de playa para las maniobras de salvamento.

Julio Galán, el arquitecto, realizará dos borradores antes del proyecto definitivo. El primero, firmado en La Coruña en agosto de 1915, era un edificio de mayores dimensiones que el definitivo y estaba destinado a una Sociedad denominada Casino de Salinas, idea previa a la constitución del Náutico cuando éste aún estaba en periodo de gestación. El segundo diseño será idéntico al construido finalmente, sin embargo se trataba de una versión palafítica al estilo del desaparecido balneario de la playa. 

Caricatura del arquitecto Julio Galán (Imagen Porfolio veraniego Salinas 1916)

 Edificio de tipo palafítico, al estilo de los antiguos balnearios de la playa de Salinas. (Foto Archivo Julio Galán)

La versión definitiva seguirá los planteamientos modernistas de factura ecléctica desarrollados por el arquitecto habitualmente en sus obras. Se trataba de un edificio de una única altura de planta rectangular al que se le añaden dos miradores poligonales en los lados de menor anchura que el cuerpo central. En las dos fachadas mayores sobresalían sendos pórticos con aleros donde se situaban las dos puertas de acceso, generando un juego de volúmenes rectilíneos. La fachada principal era la situada frente al mar, quedando enmarcada por dos pequeñas torres cuadradas rematadas por cúpulas. La construcción, realizada en madera de pino rojo, se elevaba sobre un zócalo de piedra artificial que será ocultado posteriormente bajo una cenefa de arbustos. En los muros se abrían vanos de vidrios rectangulares que alternaban con lienzos ciegos geométricos de formas cuadrangulares. En altura destacaba el juego de volúmenes que generaban las cubiertas y los aleros con sus guarniciones y canecillos, así como las cúpulas de las torres con su entablado de zinc. El edificio estaba rodeado por amplias terrazas limitadas con balaustradas de fábrica, que daban acceso a unas escalinatas que morían en la misma arena de la playa. En su interior disponía de elegantes instalaciones con salón de fiestas, restaurante, sala de lectura, tresillo, teléfono, biblioteca, sala de conversación y todos los refinamientos deseables para la época.

Edificio en construcción (Foto Archivo Julio Galán)

La ejecución de la obra saldrá a concurso público según el pliego de condiciones redactado por el arquitecto y al mismo concurrirán dos contratistas: Raimundo G. Galán en sociedad con José Martínez, vecinos de Raíces y Salinas respectivamente, y el constructor ovetense José Fernández Menéndez, que a la postre sería el encargado de levantar el edificio, aunque las terrazas y muros que delimitaban el solar con la playa serán realizados por los primeros. Las obras daban comienzo a finales de 1915 y a principios de verano estaban casi terminadas a falta de pequeños remates.

Edificio entregado para su inauguración. (Foto Archivo Julio Galán)

La inauguración oficial tuvo lugar el 16 de julio de 1916, festividad del Carmen, alcanzando una gran repercusión mediática a nivel estatal si tenemos en cuenta la cantidad de medios que se hicieron eco del acontecimiento. Los actos, a los que asistieron las familias más influyentes de Asturias, se iniciaban a las 12 del mediodía con un recorrido procesional por las calles del pueblo que finalizaba con la bendición del edificio a cargo de León Muñiz Suárez, coadjutor de San Martín de Laspra, para a continuación escenificar un simbólico acto de inauguración en el que actuarán como padrinos Teodora Carbajal, madre del arquitecto y viuda de José Galán, y Manuel Álvarez Buylla, presidente del Club, que finalizará con un estruendoso lanzamiento de bombas y cohetes al aire mientras la Banda Municipal de Música de Avilés, dirigida por el profesor Mario Nuevo, interpretaba el himno del Club compuesto “ad hoc” por Rafael Piquer y Pablo Hernández Rózpide. Tras la ceremonia inaugural se celebró un banquete en el interior del pabellón en el que se dio lectura a multitud de adhesiones de autoridades de la provincia y concluirá con los agradecimientos del Presidente a todos los que colaboraron en el proyecto. La jornada festiva se prolongaría por la tarde con un concierto del famoso barítono asturiano Augusto Ordóñez y el joven violinista avilesino Marino Villalaín, cerrando los actos un gran baile nocturno al que asistiría toda la colonia veraniega y gran parte de la juventud avilesina.

Banquete inaugural, presidido por la Junta directiva, en el interior del pabellón.16 de julio de 1916. (Foto Familia del Dr. Pérez) 

jueves, 26 de mayo de 2016

Salinas, una playa de aterrizaje

VCB - Salinas

La primera experiencia asturiana en el mundo de la aviación se remonta a 1910, cuando el Círculo Mercantil de Gijón organizará la Semana de la Aviación, iniciativa que no resultó como los organizadores esperaban. El piloto francés Leonce Garnier tendrá el honor de hacer el primer vuelo, aunque tan solo logrará elevarse unos veinte metros antes de estrellarse contra un árbol, debido a un fallo en el motor de su avión. Un año después, el mismo piloto francés, realizará varios vuelos en Oviedo durante las fiestas de San Mateo, certificándose de este modo el inicio de la aviación en Asturias.


Leonce Garnier con su avión en una de sus exhibiciones en Pontevedra (1911)

En 1924 sobrevolarán tierras asturianas los primeros aviones militares en una misión de reconocimiento para localizar lugares idóneos donde instalar un campo de aviación para el ejército, pero habrá que esperar a 1926 hasta que uno de estos aeroplanos pisara nuestra tierra en la explanada de La Morgal, concejo de Llanera, donde años más tarde, en 1934, se decidirá la instalación del primer aeropuerto en Asturias. El estallido de la guerra civil retrasará la entrada en funcionamiento oficial de este aeródromo militar hasta 1942, aunque durante el conflicto será utilizado por el ejército como pista de aterrizaje. Tras varios años desempeñando funciones estrictamente militares, en 1952, La Morgal pasará a disponer de líneas regulares para pasajeros, pero en 1963 se cerraba al tráfico comercial por cuestiones técnicas, a pesar de su estratégica posición en el centro de la región y su proximidad a la capital. 


Expectación ante la presencia de un avión comercial en el Aeropuerto de La Morgal

En 1968 se inauguraba el actual aeropuerto, conocido erróneamente como Aeropuerto de Ranón, a pesar de encontrarse ubicado en terrenos de la castrillonense parroquia de Santiago del Monte. Esto se debe fundamentalmente a que los informes previos a su instalación eran remitidos a Madrid por el maestro de Ranón, el allerano Félix García Tuñón, que firmaba los partes meteorológicos desde esta localidad. Sin embargo, no fue Santiago del Monte el lugar de Castrillón donde los aeroplanos tomaron tierra por primera vez, puesto que la playa de Salinas se convertirá durante la primera mitad del siglo XX en una improvisada pista de aterrizaje para aeronaves.


Terminal de pasajeros del Aeropuerto de Santiago del Monte en construcción (junio de 1968)

Que tengamos constancia, el primer aterrizaje de un avión en la playa fue el 28 de agosto de 1928, festividad de San Agustín. Ese día, un experimentado piloto militar asturiano, Félix Sampil, acompañado del oficial Juan González, partía de la base militar de León con su avión y sobrevolaba varias localidades de nuestra provincia. Su presencia era advertida por un buen número de curiosos ovetenses y gijoneses que, al sobrepasar ambas localidades, especulaban sobre su destino. El piloto se dirigía a Avilés, concretamente a Salinas, donde inició la maniobra para tomar tierra, pero un mal viraje le hizo aterrizar entre las olas del mar. Los dos tripulantes fueron auxiliados por algunos bañistas que presenciaban el espectacular acontecimiento, logrando rescatar a ambos oficiales y a su aeronave, la cual no presentaba daños de gravedad que le impidiesen volver remontar vuelo, aunque no en ese mismo instante, pues los tripulantes se dirigieron a la vecina localidad de Luanco donde Sampil tenía familiares veraneando. La noticia no pasó desapercibida y era recogida al día siguiente en distintas cabeceras de la prensa regional. 

Avión de Félix Sampil en la playa de Salinas, 29 de agosto de 1928. 

Félix Sampil, uno de los pioneros de la aviación militar en nuestro país.

Unos años más tarde, el 25 de julio de 1931, se repetía nuevamente un acontecimiento similar, aunque, por fortuna, menos accidentado. El piloto Augusto Puga aterrizaba con su Gipsy Moth en la playa acompañado de Pedro Álvarez Sánchez, concejal del Ayuntamiento de Gijón. Puga y su compañero de vuelo venían de visita a Salinas para encontrarse con personalidades de la corporación municipal avilesina y la colonia veraniega. Tras su aterrizaje eran obsequiados con un lunch por el presidente del Club Náutico, Manuel Álvarez Buylla, mientras la Comisión de Festejos de Avilés se trasladaba hasta Salinas para entrevistarse con el aviador, que prometía volver a la mayor brevedad posible para permanecer durante un par de días en la comarca en los que realizaría vuelos por la zona. 


Augusto Puga a bordo de su Gipsy Moth

Augusto Puga González era un piloto civil, acreditado por el Ministerio de Guerra, que ejerció como profesor titulado en la Escuela de Aviación del Aero Club de España, fundado por el asturiano y prestigioso aeróstata Jesús Fernández Duro. Durante la guerra civil participará como piloto en uno de los bandos contendientes, llegando a lograr el grado de oficial del ejército. Hasta el inicio de la guerra se dedicará a su actividad docente, ofrecerá espectáculos aéreos por distintas localidades que reclamaban sus servicios en las fiestas y transportará a aquellos viajeros que podían pagarse un paseo por el aire. Salinas será una plaza que el aviador visitará en repetidas ocasiones. En una de sus estancias tendrá como compañero de vuelo al mismísimo presidente del Club Náutico, además de otros conocidos personajes de aquella Belle Epoque de Salinas anterior a la guerra civil.

Augusto Puga González, piloto que aterrizará en repetidas ocasiones en la playa de Salinas en los años 30.

Fotografía aérea de la terraza del Club Náutico de Salinas captada desde un avión en 1931

El domingo 13 de diciembre de 1942, La Nueva España se hacía eco, bajo el titular ATERRIZA en Salinas un avión inglés, de una noticia que había sucedido dos días antes y que no había dejado indiferente a nadie en la provincia. Un bombardero bimotor Amstrong W. Whitley tripulado por seis hombres, aunque probablemente no todos neozelandeses como se ha dicho en alguna ocasión, era perseguido por aviones alemanes y tenía uno de sus motores tocados. En una maniobra arriesgada, que deja entrever la pericia de F.L. Perrers, piloto de la Royal New Zeeland Air Force, realizaba un aterrizaje de emergencia en la playa, ante la atenta mirada de unas decenas de curiosos que observaban perplejos el espectáculo del gigante inglés. Tras las oportunas diligencias de la autoridad competente, la tripulación será conducida a Avilés e instalada en el Hotel La Serrana a la espera de su traslado al campo de Alhama (Aragón), aunque se sabe que algunos de sus tripulantes volvieron a entrar en combate tiempo después y tres de ellos morirán en otro accidente el 23 de noviembre de 1943. Al día siguiente del suceso, el avión, por causas aún desconocidas, será pasto de las llamas a excepción de un ala y su motor. 

Bombardero Armstrong Whitley similar al que aterrizó de emergencia en la playa de Salinas en diciembre de 1942 

No son muchos los testimonios y fuentes que disponemos de esta improvisada pista de aterrizaje, pero los que conservamos nos permiten concluir que mucho antes que los aviones tomaran tierra en el aeropuerto castrillonense de Santiago del Monte e incluso antes de que existiera el primer aeropuerto de Asturias en La Morgal, Salinas ya contó con varias experiencias en el campo de la aeronáutica. ¡Ahí queda eso!

viernes, 13 de mayo de 2016

Alfonso, un Príncipe que hizo de Salinas un lugar Real

VCB - Salinas
Manuel Álvarez Buylla, presidente del Club Náutico, S.A.R. D. Alfonso de Borbón y Battemberg y José Antonio Rodríguez, alcalde de Avilés a su llegada al Club Náutico de Salinas el 29 de Agosto de 1924 (Foto Pola)

El 24 de enero de 1923, Alfonso XIII, a través de D. Andrés Avelino de Salabert y Arteaga, Marqués de la Torrecilla y Jefe Superior de Palacio, otorgaba al Club Náutico la dignidad “Real”. Este reconocimiento fue solicitado por algunas familias con “título” asiduas a los veranos de Salinas como Dª María Luisa de Borbón o D. Alberto María de Borbón, Duque de Santa Elena, y se habría logrado con la intercesión y aval de S.A.R. la Infanta Dª Isabel de Borbón, tras su visita al Club en 1918 con motivo de la inauguración de la estatua dedicada a Pedro Menéndez en el parque del Muelle de Avilés.


S.A.R. Dª Isabel de Borbón, Infanta de España, durante la inauguración de la estatua homenaje a Pedro Menéndez (22 de agosto de 1918)

Título Real concedido al Club Náutico de Salinas en 1923 (Archivo Histórico RCNS)

Un año más tarde, Salinas recibirá la visita en persona del Príncipe de Asturias, S.A.R. D. Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938), que se acercará en automóvil a nuestro pueblo tras participar en Avilés en actos oficiales, al igual que lo había hecho en 1918 su tía, la Infanta Isabel. D. Alfonso de Borbón y Battenberg, era el hijo mayor de Alfonso XIII, heredero en su momento al trono español y tío-abuelo de Felipe VI, actual rey de España.   

En agosto de 1924 visitaba Asturias con motivo de la clausura de la Feria Internacional de Muestras. Llegaba a Gijón a bordo del crucero Victoria Eugenia y tras pasar la mañana en esta ciudad se trasladaba a Avilés. En la Villa del Adelantado era recibido oficialmente por las autoridades civiles y militares de la provincia en el Ayuntamiento. Después de la recepción municipal dedicará una oración al marino Pedro Menéndez, Adelantado de la Florida y fundador de la primera ciudad estadounidense, en el mausoleo inaugurado solemnemente unas semanas antes de su llegada con la presencia de la primera delegación oficial americana en España tras los sucesos de 1898. Finalizado el recorrido programado en la ciudad, se dirigirá en automóvil a Arnao para visitar a D. Juan Sitges, director de la Real Compañía Asturiana, y de vuelta a Gijón se detendrá en Salinas, donde compartirá unos momentos con una comisión del Ayuntamiento de Castrillón y una representación de la colonia veraniega. Los directivos del Club Náutico le obsequiarán con un aperitivo en la terraza donde disfrutará contemplando el Cantábrico. Antes de emprender el viaje de regreso a Gijón firmará en el libro de visitas y recibirá de manos de la directiva el ofrecimiento para ser nombrado Presidente de Honor de la Sociedad, honor que el Príncipe aceptará complacido, haciéndole entrega, por medio de la señorita Maruja Vallaure, de las insignias del Club para la gorra y la solapa. El Príncipe anunciaba en ese mismo acto su intención de volver al año siguiente a Salinas en su balandro, a un futuro embarcadero que el presidente Buylla pretendía construir en las proximidades de la Peñona, proyecto que nunca llegará a realizarse a pesar de haber sido prometido ese mismo año por el entonces presidente del Directorio Militar, el General Miguel Primo de Rivera, en la primera de sus visitas a Salinas.

D. Alfonso de Borbón y Battenberg acompañado de José Antonio Rodríguez, alcalde de Avilés, a su llegada a la villa el 29 de agosto de 1924.

Un año después, el 20 de agosto de 1925, D. Alfonso de Borbón y Battenberg, retornará nuevamente a la región en viaje oficial. Hacia las doce del mediodía llegaba a Avilés donde almorzará con los Marqueses de Ferrera y tras cumplir con los actos programados en la ciudad pondrá rumbo a Castrillón, en automóvil y no en barco como era su pretensión, para visitar distintas localidades acompañado de D. Juan Sitges. Se dirigirá primero al puerto de San Juan de Nieva y después realizará un recorrido por las dependencias fabriles de Arnao, donde será obsequiado con unas muestras de producción de la fábrica. Ya de retorno a Gijón, a su paso por Salinas, será recibido por la Junta directiva del Náutico, que le servirá un lunch y le hará entrega de un diploma conmemorativo con el nombramiento de Presidente Honorario del Club concedido por la directiva un año antes, durante la anterior estancia del Príncipe en la localidad.


D. Alfonso de Borbón y Battenberg acompañado de Juan Sitges en la fábrica de la Real Compañía (Arnao, agosto de 1925)

Diploma conmemorativo del nombramiento de D. Alfonso de Borbón y Battemberg como Presidente de Honor del Club Náutico

D. Alfonso no fue el primero ni el último miembro de la Casa Real que visitará nuestro pueblo, sin embargo las estancias del que fuera Príncipe de Asturias hasta la llegada de la II República otorgarán a Salinas un plus de "regia dignidad". Como Píncipe de Asturias le tomará el relevo años más tarde, durante la dictadura del General Franco, D. Juan Carlos de Borbón, que también se acercará a Salinas, ya como rey de España, para inaugurar el Museo de Anclas el 30 de septiembre de 1993, y tras él su sobrino-nieto, Felipe VI, actual monarca, que le sustituirá en la presidencia de honor del Náutico desde 1978, recién jurada su responsabilidad en el Santuario de Covadonga como Príncipe de Asturias.


Diploma de Presidente de Honor otorgado a S.A.R. D. Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias (5 de mayo de 1978)

jueves, 17 de marzo de 2016

El pasado futbolístico de Salinas

VCB - Salinas

Sin duda, el fútbol moderno tiene sus raíces en la Gran Bretaña de mediados del siglo XIX, aunque existen precedentes con una antigüedad milenaria en Asia y algo más cercanas en el tiempo en Europa como el episkyros griego, el haspartum romano, el calcio italiano o el soule francés. De Inglaterra proceden las reglas de juego, la nomenclatura, las costumbres y las tradiciones. El club más antiguo del mundo es el Sheffield inglés (1857) y la primera competición oficial será la Copa de Inglaterra, cuya primera edición se celebró en 1871 y fue conquistada por los Wanderers. Pero el fútbol actual no es patrimonio únicamente de los británicos, es un deporte universal, un fenómeno de masas que pronto se extendió por todo el mundo. En España, desde su llegada, alcanzará tal protagonismo que pronto se convertirá en el espectáculo popular con mayor aceptación, especialmente desde los años veinte, superando incluso a las más castizas y arraigadas formas de entretenimiento y a inventos modernos e ingeniosos como el cinematógrafo. 

Una formación del Sheffield FC (1857), el club de fútbol más antiguo del mundo

Cuenta una leyenda que un barco carguero de origen nórdico con destino a San Esteban de Pravia no pudo hacer maniobra por estar anegada de arena la entrada al puerto, entonces viró y cambió rumbo hacia Avilés. Una vez atracado el barco en el muelle avilesino, los tripulantes dedicaron su tiempo libre a un juego que consistía en correr detrás de una pelota dándole puntapiés. Es posible que lo hicieran en las explanadas cercanas al embarcadero de San Juan y muy probablemente esos intrépidos peloteros corriesen tras el balón en la playa, esa gran concha que une el estuario avilesino y la península de La Peñona. De ser cierta esta bonita historia, el primer sitio en practicarse el balompié en nuestra región sería ese espacio próximo al primitivo embarcadero a caballo entre Avilés y Salinas. Esta anécdota, imposible de demostrar, podría suscitar un nuevo interrogante sobre que región debe ser considerada la pionera en esto del fútbol, ya que siempre se ha dado por sentado que los onubenses fueron los primeros, gracias a los británicos afincados entorno a la explotaciones mineras de Ríotinto, pero ¿por qué no Asturias?. La relativa cercanía de nuestra región a las Islas Británicas y la actividad empresarial de la hispano-belga Real Compañía Asturiana de Minas, iniciada en 1833 con la explotación carbonífera y desde 1855 con la fábrica de zinc, podrían ser dos buenos argumentos para replantearse nuevamente la cuestión, aunque la ausencia de fuentes nos impidan contrastar esta hipótesis que, aunque algo tendenciosa y chauvinista, dejaría al extremo Este de nuestra playa como el primer lugar donde se vio rodar un balón de fútbol en España. 

En los albores del siglo XX el nuevo sport llegaría a nuestra comarca para quedarse, convirtiéndose en uno de los principales entretenimientos de la juventud, aunque los primeros practicantes serían observados, casi seguro, con estupor por los viejos del lugar, siendo considerados unos auténticos desequilibrados o como poco unos snobs. Pronto los matchs se convertirán en noticia obligada en los escasos medios locales de comunicación, desde donde se citaba a los jugadores y se retaba a otros equipos para disputar encuentros. Todos los barrios y pueblos cercanos a Avilés lograban conjuntar a sus equipiers, especialmente durante las temporadas estivales, para enfrentarse de forma civilizada con los pueblos vecinos, lo que no quita que algún partido hubiese acabado en una auténtica batalla campal, ¡cosas de la edad!.

Sport Club Avilesino (1904). Imagen más antigua que se conserva del fútbol avilesino.

La playa se convertirá a principios del siglo XX en punto de encuentro para los intrépidos futboleros de la comarca. Hasta el playón llegaban jóvenes de Avilés, Arnao, Salinas y Piedras Blancas para disfrutar con el deporte de moda. Futbolistas de gran prestigio y reconocimiento en aquel tiempo como los hermanos Robés o los también hermanos Adolfo, Plácido y Vicente Álvarez-Buylla, entre otros, dieron sus primeras patadas al balón en el emblemático y, por entonces, paradisíaco lugar. Ya en la primera década del siglo XX encontramos información sobre algunos de los encuentros que la juventud de Salinas habría disputado en esos años, como el que les enfrentará a los jóvenes de la cercana villa marinera de Luanco[1], aunque posiblemente la mayoría de los participantes de ese partido fuesen veraneantes de Oviedo y Madrid, conocedores del nuevo sport y algo más duchos tanto técnica como tácticamente. En 1908 el equipo infantil que representaba a Salinas en sus encuentros con los equipos de la comarca estaba formado por: Bausili (portero); Ovies y Verdín (defensas); Peláez, García y Valenti (medios); Ovies, Oria, Pérez, Nadal y Peláez (delanteros).

Equipo de la colonia veraniega de Luanco (1912)

A modo de anécdota, en 1910, durante la constitución de los estatutos y reglamentos de uno de los intentos fallidos de crear un ente federativo nacional de fútbol, Asturias estaba representada por tres clubes y entre ellos figurará el Salinas Foot-Ball Club, representado por Vicente Álvarez-Buylla[2]. Así pues, Salinas aportará su granito de arena en la construcción de lo que habría de ser en un futuro no muy lejano la Real Federación Española de Fútbol y lo habría hecho en igualdad de condiciones a otras poblaciones de mayor entidad como Madrid, Barcelona, Santander, Bilbao, Irún o San Sebastián. Esto, que a priori puede llamar la atención, fue posible gracias a la gran cantidad de veraneantes madrileños, verdaderos impulsores del fútbol en la localidad.

Vicente Álvarez-Buylla

Desde 1916 el foot-ball será, junto a otras disciplinas deportivas tan elitistas como el law tennis, una de las actividades veraniegas programadas por el Club Náutico y que más éxito tendrá, de tal forma que en agosto de 1919 el propio Club, principal sociedad dinamizadora de los veranos salineros, organizará la Copa Club Náutico[3] en la que Deportivo Ovetense, Unión Deportivo Racing de Gijón, Deportivo Avilesino y Salinas Football Club competirán en el campo de El Pradón por obtener once medallas encargadas a Suiza por el prestigioso joyero ovetense Pedro Álvarez. La anécdota de este campeonato la protagonizará la ausencia de balón al comienzo de uno de los encuentros, que retrasará su inicio treinta y cinco minutos hasta que un aficionado local puso a disposición de los contendientes una pelota para la celebración del partido. Como consecuencia inmediata de esta demora algunos aficionados y jugadores ovetenses tendrán que pernoctar en la Villa del Adelantado, ya que al finalizar el encuentro se produjo tal colapso en los accesos a los coches de La Chocolatera que no llegará a tiempo a la estación de Avilés para cumplir con el horario de salida del tren con destino a Oviedo.

Portada del semanario deportivo Madrid Sport y crónica de uno de los encuentros de la Copa Club Náutico durante el verano de 1919.

Una formación del Real Club Náutico de Salinas F.C. en los años veinte. 

En 1917 el equipo del pueblo cambiará de denominación, pasando a llamarse Club Salinas. Esa temporada estaba formado por: L. Verdín (portero); A. Menéndez y Víctor Heres (defensas); R. Rodríguez, David Fernández y M. Treillard (medios); J. Arasa, M. Bausili, M. Fernández, A. García y M. González (delanteros). La alternancia de equipos durante estos años era algo frecuente, no existiendo una disciplina de club, y donde los equipos llegaban a compartir elementos para completar los once jugadores necesarios para disputar un encuentro. Este transfuguismo futbolero hizo que en 1921 el equipo de la localidad sufriera una auténtica renovación de equipiers, pasando a estar formado por: Amaro (portero); Fuertes y García (defensas); Tresguerres, David Fernández y Echeverría (medios); Antonio, Marcelo, Pataco, Chapa y Blanco (delanteros)

Durante los años de la dictadura de Primo de Rivera, el equipo local cambiará nuevamente de denominación, pasando a llamarse Fomento FC. Este club se federará y disputará varias temporadas el Campeonato Regional de 2ª categoría. En esta competición mantendrá una rivalidad especial con equipos de la comarca como el Villalegre FC o el Club Hispano de Castrillón. La plantilla de esa primera experiencia federada estaba formada por: Alfredo, Pepe Longo, Fran, Benigno, David Fernández, Millán, Bausili, Lugones, Floro, Platko y Cachero. A pesar de no conseguir ningún éxito reseñable, el pueblo se volcará con sus jugadores y el domingo 17 de julio de 1927 se inauguraba un nuevo campo de fútbol, ubicado en la carretera de los pinares próximo a la vía del tranvía eléctrico. La banda municipal de música de Avilés haría su entrada triunfal para abrir el protocolario acto de bendición de las instalaciones, oficiado por el coadjutor de San Martín de Laspra, Antonio Sánchez. La misma banda cerraría también los festejos amenizando el baile que tendría lugar tras el match inaugural, que enfrentó a una selección de Gijón y al Stadium Avilesino[4].

Fomento FC (1925)

Club Hispano de Castrillón (1926)

Villalegre FC (1925)


Tras el Salinas FC, el Club Salinas y el Fomento FC llegarán otros intentos por disponer de un equipo en la localidad, como el Deportivo Salinas, equipo infantil existente en los años de la II República, además de algún que otro intento relativamente reciente, sin embargo nunca más se volverán a revivir aquellos tiempos en los que un pueblo no era importante sin un equipo de fútbol que lo representase y Salinas los tuvo, aunque no quede de ellos más que el recuerdo. 


[1] FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M.: Club Marino de Luanco. De la Ribera al Miramar (1931-2001).Oviedo. CML, 2001, p.13.
[2] VALVERDE, J. y RENDUELES, A.: Avilés y su fútbol. Un siglo de Historia (1900-1930), Vol. I. Avilés. JVAR, 1995, p. 56.
[3] FUERTE, H.: “Foot-ball en Salinas”, en La Voz de Avilés, 12-VIII-1919, p. 2; X: “De foot-ball”, en La Voz de Avilés, 26-VIII-1919, p. 2; “Fútbol”, en El Noroeste, 11-VIII-1919, p. 4; “Festejos en Salinas”, en El Noroeste, 12-VIII-1919, p. 2;  “Fútbol en Salinas”, en El Noroeste, 18-VIII-1919, p. 4; CLARIDADES: “Foot-ball en Avilés”, en Madrid Sport, 14-VIII-1919, p.11; CLARIDADES: “Foot-ball en Avilés”, en Madrid Sport, 28-VIII-1919, pp.12-13.
[4] Región, 17-VII-1927, p. 4.

jueves, 10 de marzo de 2016

Hace 130 años Salinas construyó su capilla

VCB - Salinas

En 1886 algunos miembros de la recién creada colonia veraniega, cansados de subir hasta el templo parroquial localizado en San Martín de Laspra (o de los Pimientos, como se prefiera), decidieron evitar la tremenda cuesta que separa ambas poblaciones y construir un local donde poder celebrar los actos litúrgicos, evitando de este modo el sacrificio del penitencial desplazamiento. Se trataba de dar un paso más hacia la consolidación de Salinas como estación estival, tratando de conseguir la mayor cantidad de servicios y comodidades para los propietarios y visitantes. La iniciativa parte de Javier Aguirre, arquitecto de la Diputación provincial, y Jenaro Alas, ingeniero militar y hermano del universal escritor y docente Leopoldo Alas Clarín. Ambos fueron socios y promotores de las primeras edificaciones[1] de la estación veraniega y junto a Teodora Carvajal, viuda de José Galán y hermana del marqués de Pinar del Río, considerados los pioneros y fundadores de la actual Salinas. 

          
Javier Aguirre                                      Jenaro Alas

El martes 23 de marzo de ese mismo año se replanteaban los cimientos de la capilla que habría de levantarse, un modesto edificio de unos once metros de largo por seis y medio de ancho construido por la empresa Centro de Construcciones de Oviedo, y cuyo montante será sufragado totalmente por una suscripción popular "entre los propietarios de la colonia y algunos concurrentes”[2]. Se edificará en un solar de 270 m2 en la desaparecida Plaza del Carmen, ubicada en un segmento de la actual Calle Ramón y Cajal, unos terrenos inicialmente cedidos por Aguirre y Alas, aunque en la inscripción[3] del Registro de la propiedad figurarán como vendidos a Francisco Martínez Vigil, Obispo de la diócesis.

Postal de la Capilla del Carmen

El 16 de julio de 1886, festividad de Nuestra Señora del Carmen, era inaugurada oficialmente la capilla con una misa solemne presidida por Benigno Rodríguez, Ilustre Provisor del Obispado, que además de oficiar la celebración de forma totalmente altruista, habría donado algunos ornamentos litúrgicos imprescindibles para el culto[4]. Tres años más tarde el pequeño templo será elevado a la categoría de Coadjutoría filial de la parroquia de San Martín de Laspra, comprendiendo ésta las poblaciones de Salinas y Raíces.
En los primeros años de la segunda década del siglo XX la capilla será objeto de una ampliación llegando a alcanzar los dieciocho metros de largo, aunque con el mismo ancho original. A pesar de la ampliación, el edificio pronto se quedará pequeño y una parte de la población entendió necesaria la construcción de un nuevo templo capaz de albergar al elevado número de fieles, aunque este proyecto todavía tendrá que esperar unos años.

La Capilla pronto se quedará pequeña

La idea de construir un nuevo edificio se empezará a fraguar en octubre de 1918 por iniciativa de algunos feligreses entre los que se encontraba la famosa pintora María Galán Carvajal, hermana del arquitecto que a la postre realizaría el proyecto. Se organizarán rifas, tómbolas, funciones teatrales [5] y otras actividades para recaudar fondos con los que poder afrontar su construcción. En octubre de 1921 se adquiría el solar por valor de 9.000 Pesetas, cantidad nada despreciable para la época, y en diciembre de 1928 tenía lugar el acto de bendición y colocación de la primera piedra[6], que será presidido por el arcipreste Andrés Blanco Bolaño, asistido por los sacerdotes Cándido Alonso y Evaristo Quintana, ejerciendo de maestro de ceremonias el coadjutor de San Martín de Laspra, Joaquín Fernández Ocharán. 


Proyecto de Julio Galán para la nueva iglesia de Salinas (Porfolio veraniego del Club Náutico de 1931)

El templo será diseñado por el arquitecto local Julio Galán Carvajal, pero será su hijo, el también arquitecto Julio Galán Gómez, el que finalizará el proyecto tras el fallecimiento del primero. Fue inaugurado y bendecido durante las fiestas sacramentales de agosto de 1938 por Manuel Arce Ochotorena, Obispo por entonces de la diócesis. En la víspera de la festividad de la Inmaculada de 1940 se bendijo el altar mayor, que ya presidía por entonces el retablo restaurado por María Galán y que hoy luce en su interior, considerándose esta fecha como la oficial de su puesta de largo. Sin embargo, años más tarde, el pueblo tendrá que seguir organizando algunas actividades para recaudar fondos con los que realizar los últimos remates. No faltarán iniciativas para ello, algunas pintorescas, como las becerradas celebradas durante los veranos de 1945 y 1946 a iniciativa de algunos socios del Náutico y cuya recaudación sirvió para dar por finalizada definitivamente la obra.

Becerrada celebrada en el verano de 1946 para recaudar fondos para rematar el nuevo templo

Esta buena nueva para el pueblo será el final de la vieja capilla ya que, poco tiempo después, será derruida, pero siempre quedarán para el recuerdo las imágenes que de ella nos han llegado y que testimonian su existencia.



[1] Javier Aguirre será también el arquitecto encargado de diseñar el primer balneario en la playa de Salinas, el concedido por R.O. al avilesino Bonifacio García Robés. y su empresa, el Centro de Construcciones de Oviedo, la que lo construirá.
[2] El Carbayón, 26-III-1886, p.3.
[3] Registro de la Propiedad: Tomo 539, folio 166, fina 9662, inscripción 1ª, a favor del Ilustrísimo señor Obispo de Oviedo Don Fray Francisco Martínez Vigil, Conde de Noreña, adquirida por título de compra a Don Genaro Alas y Ureña y Don Francisco Javier de Aguirre e Iturralde, -en escritura de 16 de enero de mil ochocientos ochenta y nueve ante el Notario de Oviedo Don Cristito Álvarez Rayón y Martínez
[4] El Carbayón, 10-VII-1886, p. 3.
[5] Región, 1-XII-1928, p. 11.
[6] Región, 12-XII-1928, p. 11.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Salinas en verso

Poema del escritor Julio García Quevedo (Y***) publicado en el porfolio veraniego del Club Náutico en 1916

domingo, 21 de febrero de 2016

Tranvía Eléctrico

Tranvía Eléctrico ataviado con un balandro a su llegada a la estación (actual Cafetería La Toldilla) el 15/07/1921

Noticia del acontecimiento publicada en "La Prensa" el 16 de julio de 1921

Tranvía Eléctrico saliendo de la estación en dirección Arnao. Al fondo a la izquierda la Cantina-estación (actual Cafetería La Toldilla)